La Opinión de Castelo

21 de octubre, 2008

EL TORO.

Carmen Alicia Castelo Rubio
De nueva cuenta los regidores se pusieron una vez mas al tú por tú, tomando inicialmente como tema el plan de Desarrollo urbano, cuya cuestión de fondo, era la falta de respuesta a las observaciones ciudadanas; discusión que, finalmente, perdió totalmente su enfoque al centrarse el alegato en que, uno de ellos, supuestamente no asistía a las reuniones de trabajo; el aludido, señaló que no lo invitaron con tiempo a las juntas agregando que no son ciertos tales infundios y, el tercero, saliéndose por la tangente mejor se puso a hablar de sus personalísimos logros para subir el puntaje en su imparable e incomparáble egómetro.
He ahí el excelente nivel de madura discursividad que caracteríza al cuerpo edilicio.
Lo anterior me hizo recordar una historia interesante titulada “El Toro” y que trata sobre un campesino que tenia un toro reproductor, el mejor todo de la región.
Ese Toro era su único patrimonio.
Los hacendados locales descubrieron que el toro era el mejor reproductor de la zona, comenzaron a alquilarlo para cruzar sus vacas, comprobando que de ese cruce salieron los mejores becerros y el toro se convirtió en la unica y principal fuente de ingresos del campesino.
 Además el toro era rendidor y rapido, no perdonaba a ninguna vaca que le pasara cerca, parecía que nunca se cansaría de engendrar.
Un día los hacendados se reunieron y decidieron comprar el toro, para no depender mas del campesino.
Un representante fue y le dijo: “ponle precio a tu toro, que te lo vamos a comprar”.
El campesino que no quería perder su fuente de ingresos pidio una cifra absurda para que fuera rechazada.
Los Hacendados se quejaron al alcalde por el precio del animal y este, sensibilizado con el problema compró el toro con fondos municipales registrándolo como patrimonio municipal y poniéndolo al servicio de toda la comunidad.
El dia de la inauguración de los servicios, los hacendados trajeron sus vacas para que el toro las preñara. Le pusieron la primera y ¡nada!. “Debe ser la vaca” dijo uno, es muy flaca. Le trajeron una gran campeona holandesa, el toro la olfateó y ¡nada!, le pusieron el rodeo entero pero el toro ni se inmutó.
El Alcalde furioso llamó al exdueño y lo increpó a solucionar el problema. Se había gastado el dinero de los contribuyentes y no quería pensar que todo fuera una estafa mas.
El campesino se acercó al toro y le habló al oído. ¡¡¡¿Qué haces hermano?!!! ¿no quieres trabajar?.
El toro lo miró largamente y desperezándose, le respondió: ¡¡no me jodas hermano!!!, ¡¡¡ahora soy funcionario público!!! ¿estás conmigo o en mi contra? ¡¡¡no politíces este asunto!!!.
Y así como el toro, Estimados lectores, están la gran mayoría de los funcionarios públicos en este país, flojeando y haciendo dinero con la franquicia de su puesto, desviando el foco de la problemática que deben resolver y postergando soluciones, mientras que el país cae lentamente en la violencia y la crisis económica.
Asi pues, mientras los propios mexicanos no cambien estos paradigmas limitantes, absurdos que constituyen inadmisibles restricciones al nivel de creatividad que de despegar colocaría a nuestro país entre los más avanzados del mundo, pero en tanto esto no ocurra veremos a los funcionarios públicos entretenidos en simples galimatías, como se la han pasado este trienio.





 

© NOTICIASPV.com - Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de este sitio.