Carmen Alicia Castelo Rubio.
En torno del asunto del Basurero Municipal, en reciente entrevista, el Alcalde declaró que las decisiones que se estaban tomando eran por el bien de Vallarta.
Al igual que ahora, en el pasado reciente, otros servidores públicos, hicieron lo que hicieron bajo el paraguas de una alucinante visión de futuro que pujaba no solo por el bien sino también por dejar huella de su amor a Vallarta.
Como consecuencia de la expresión de estos amores apaches o simples sentimientos amorosos que normalmente surgen en el corazoncito de los políticos de este puerto, en forma paralela o digamos “encuatado” a algún negocito trienal, el amado Vallarta, que era tan maravillosamente bello antes de que llegaran sus devotos amantes, después del desfile de amores ha quedado al borde de la crisis que actualmente experimenta.
Por el bien y el amor a este puerto de cinco estrellas se han vendido los escasos parques, buen número calles y áreas publicas de la ciudad, por el bien y el amor a Vallarta se ha pretendido privatizar el malecón, la unidad deportiva municipal, la escuela 20 de noviembre, la escuela Lázaro Cárdenas, sin contar la colocación de parquímetros en las principales vialidades de la ciudad.
Por el bien, el futuro y el amor a Vallarta se ha violentado la normatividad en la materia para darle en la torre al paisaje urbano autorizando torres de edificios que violan los niveles de las alturas legales en zonas de alto riesgo, igual se han cambiado usos del suelo, se ha negado en papeles la existencia de esteros, de terrenos nacionales, se han cambiado cursos de ríos, se han rellenado lagunas, taponeado escurrimientos naturales según se les ha hinchado la gana a los funcionarios corruptos.
Así pues. cuando un político sale loco de amor por Vallarta haciendo manifestaciones publicas de su perturbada pasión, aquellos vallartenses que tienen memoria histórica sienten que se les ponen de punta los pelitos de la nuca, ya que, históricamente Vallarta queda todo dado al cuaz con los embates de esos amores perros.
De ahí que, estimados lectores, para evitar peores desastres y para refrescar la memoria histórica de los Vallartenses no seria mala idea que se analizara a fondo que es lo que actualmente se entiende, en Palacio Municipal, por el Bien de Vallarta y qué es lo que los Vallartenses entienden por su propio bien, sobre todo porque cada vez que la población busca manifestar lo que considera lo mejor para su comunidad, los políticos se convierten en seres de palo con orejas de caballo.
De lo anterior se concluye que el bien que buscan los políticos por Vallarta no coincide con lo que el pueblo entiende por el bien de su localidad.
Aclarando que estas cerrazones y falta de coincidencia en lo que es el bien común se da precisamente en el comienzo del tercer milenio y en medio de la vivencia de la mas clara y cacareada época de los regímenes democráticos.
Así que, por el bien de todos, es necesario que quede claro que significa el bien común para evitar que cada que surga un negocito trienal evitar que se les haga bolas el engrudo buscando, dizque el bien colectivo, ya que cada vez que se confunden se les mete el diablo adentro y empiezan los pleitos, los deschongues, las discusiones por los moños, los listones, las peinetas, las carteras, las medias y las calcetas como si no tuvieran cada uno las suyas y, por si fuera poco, extienden los pleitos mas allá de las paredes del palacio municipal y hasta se llevan a pasear la enorme rebatinga por todos los rincones del municipio, como se hacen con los santos que sacan en procesión, hasta que la búsqueda del bien se convierte en la exhibición publica de los males y malos políticos que llenan la galería del horror que ilustra la negra historia de la ciudad.
Ojala, estimados radioescuchas, que antes de que cunda mas el mal, con el pretexto de la búsqueda del bien, todo mundo se ponga de acuerdo en lo que significa realmente el Bien común, para evitar convertir la convivencia social en un infiernito tropical mas, todo por no haber sido lo suficientemente maduros y sabios para distinguir lo malo de lo bueno, o bien darse cuenta que no siempre lo presentado como bueno es necesariamente lo mejor, o bien como la manifestación de ciertos amores son la puerta de los más increíbles y tormentosos desamores. Eso es todo por hoy, estimados lectores, que tengan un excelente inicio de semana.
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