Inasistencia al informe de gobierno, señal de ilegitimidad

1 de diciembre, 2008

Espacio Público

Inasistencia al informe de gobierno, señal de ilegitimidad

Por Víctor Espíndola *

El mandato de Javier Bravo Carbajal es legal, de eso no hay duda, porque fue a través de las urnas que el primer edil llegó a ocupar su puesto; sin embargo, hoy en día muchos comenzamos a dudar que el gobierno municipal del mandatario sea legítimo.
Entiéndase la legitimidad como la capacidad de un poder para obtener obediencia sin necesidad de recurrir a la coacción que supone la amenaza de la fuerza, de tal forma que un gobierno es legítimo si existe un consenso entre los miembros de la comunidad política para aceptar la autoridad vigente.
En Puerto Vallarta cada vez somos más los que no estamos de acuerdo en la forma en que ha gobernado Javier Bravo Carbajal y la muestra de ello fue la falta de quórum en la presentación de su informe. Y para que no quede duda, incluso inasistieron invitados que no tienen una filiación partidista.
Semanas antes del 2º informe de gobierno del alcalde vallartense, sus operadores invitaron a medios de comunicación, integrantes de partidos políticos y a cuanto ciudadano destacado que con su sola presencia pudiera legitimar el mandato de Bravo Carbajal; pero para infortunio del presidente municipal esto no ocurrió.
Los informes de gobierno, en el arcaico estilo priísta, han sido utilizados como la forma de legitimación de gobiernos, incluso aquellos que están desprovistos de legalidad. De ahí que algunos gobernantes asuman que propios y extraños deban acudir a aplaudir o solamente a escuchar un rosario de buenas acciones.
Todavía se recuerdan aquellos rituales de pleitesía, en que los mandatarios recibían vítores por hacernos el favor de cumplir con su trabajo, aunque tal cosa no hubiera ocurrido. Momentos apoteósicos en los que concurrían los “representantes” de la soberanía popular a escuchar abnegadamente los logros del gobierno en turno. Nada más alejado de lo que nuestra incipiente democracia exige.
El gobierno de Javier Bravo Carbajal nuevamente se confió en una campaña mediática de amplia cobertura y en sus operadores políticos, cuando cualquier estudiante de Ciencia Política pudo haberle dicho que sin referente real, la legitimidad no aparecerá aunque se le invoque con artes oscuras.
La tradición de los informes de gobierno todavía persiste en el sistema jurídico mexicano, pero ciertamente, ensalzar a una persona con grandes honores y alabanzas, en medio de deslumbrantes eventos, no es acorde con nuestra transición democrática. De ahí que tales actos comienzan a representar letra muerta en la Ley.
El alcalde puede congregar a miles de personas en las reuniones de su organización electoral “Unidos y Avanzando”, pero efectivamente le faltó capacidad de convocatoria para con sus verdaderos opositores. En medio de la crisis, Bravo Carbajal debe entender que la legitimidad es un bien escaso y que a partir de su errada administración, aún le falta el tipo de cambio del diálogo y la negociación para poder adquirirla.
* Vocero del Partido Socialdemócrata de Puerto Vallarta





 

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