Carmen Alicia Castelo Rubio
En medio del ambiente formado por noticias de granadazos a la policÃa estatal, impuestos generalizados al consumo agregados al impuesto particularizado al mismo consumo, desaparición de secretarias de estado y reacomodo de burócratas desempleados, reclamos por la actualización de planes de desarrollo urbano y económicos, menosprecio de profesionistas por parte de polÃticos locales de medio pelo, nombramientos de funcionarios sin tÃtulo en responsabilidades de primer nivel,, etc., por la carretera de la información cibernética llega una invitación a dejar solos a los polÃticos en la celebración de un aniversario más de la independencia de la república y de los mexicanos, acción que se propone como protesta silenciosa contra la clase gobernante que reiteradamente no ha respetado la filosofÃa independentista del padre Hidalgo pues, en lugar de fomentar y estimular el crecimiento del paÃs con libertad, autonomÃa, respeto a la voluntad general en todos sus sentidos, los llamados servidores públicos parecen no estar enterados que la esclavitud se abolió en 1810 y continúan esclavizando y sometiendo al pueblo a los intereses ratoneros de los grupos-gavillas incrustados en el poder que manejan el aparato gubernamental como se les pega la gana en contra del propio pueblo.
Otros ciudadanos-cibernautas, concientes de la fuerza del poder ciudadano, cuya manipulación es necesaria para que los pseudos-polÃticos continúen medrando y destruyendo los pueblos, hablan ya de recobrar un tiempo mágico que no puede ser desperdiciado lidiando con mediocridades como son las reuniones de egos inflados, o tolerarando a maniobreros, o a ventajosos, o a envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros, ciudadanos con un mayor nivel de conciencia que declaran no tener tiempo para escuchar hablar de proyectos megalomanÃacos o para participar en conferencias que establecen plazos fijos para erradicar la miseria en el paÃs, o para atender invitaciones a eventos de fin de semana donde se pretenden solucionar los problemas del trienio, del sexenio o del milenio o para asistir a reuniones interminables donde se discuten normas, estatutos, leyes, procedimientos o reglamentos sabiendo que no se van a aplicar o se va a tolerar su violación o para soportar melindres de personas que a pesar de su edad cronológica son unos monumentos a la inmadurez o contemplar las luchas sucias por el cargo de Secretario General o discutir las etiquetaciones que se darán a las acciones de gobierno en lugar de profundizar en el análisis de su contenido y consecuencias.
Por el contrario, estas gentes desean ya vivir y convivir con gente humana, muy humana que sepa reconocer y reÃr de sus errores, que no se sienta mareado con sus triunfos, que no se considere electa antes de la hora, que no huya de sus responsabilidades, que defienda sus posturas con dignidad y que no finque su propio bienestar en el abuso que hace de sus conciudadanos, en otras palabras caminar junto a cosas y personas de verdad, gente que sepa tocar el corazón de las personas, gente que ha aprovechando las lecciones recogidas de los golpes duros de sus vidas para convertirlos en suaves toques en el alma propia y de quienes los rodean, es decir, reclaman su necesidad de vivir con madurez, con gentes y gobernantes que sean maduros, solamente eso, que sean maduros.
Eso es todo por hoy, que tengan todos un excelente inicio de semana.
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