La Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por su sigla en inglés) de Estados Unidos envió a la ciudad tejana de Houston un refuerzo de 100 agentes para dar seguimiento a unas 700 pistas de investigación relacionadas con armamento decomisado en México, anunció hoy esa dependencia.
Su subdirector de operaciones en Houston, Armando Salas, dijo que, adicionalmente, se ha iniciado el intercambio de información con las autoridades de Guatemala, ya que, sostuvo, con el reforzamiento de la vigilancia en la frontera entre Estados Unidos y México, los traficantes han comenzado a enviar las armas a este paÃs a través de Centroamérica.
Los vacÃos legales en Texas y Arizona permiten que diariamente se exporten más de dos mil armas destinadas a México y otras naciones, a pesar del refuerzo de la vigilancia.
Un reporte del Centro Brady para prevenir la violencia de las armas, publicado el pasado marzo, afirmaba que el 90 por ciento de las armas decomisadas en México tras algún crimen fueron adquiridas en Estados Unidos, tanto en ferias de armamento como en ventas informales poco reguladas en Texas y Arizona.
“Las duras leyes referentes a la venta de armas de México han hecho que los criminales tomen ventaja de nuestras débiles regulaciones, que les ofrecen acceso a arsenales de armamento” , denunció el informe.
La investigación también señaló que bajo las leyes de Texas y Arizona los vendedores sin licencia tienen permitido vender armas sin una revisión de antecedentes penales y sin restricciones en el número o en el tipo de armas que pueden ofrecer.
“Con las actuales leyes, aun los vendedores con licencia pueden vender armas militares de asalto, que han sido utilizadas para asesinar a cientos de gentes en México, incluyendo a policÃas” , denunció el documento que destacó que Estados Unidos recibe en ciudades como El Paso a personas heridas de bala para su atención médica emergente.
El reporte sugiere que Estados Unidos debe reforzar sus leyes.
EstadÃsticas de ATF revelan que cada año aumenta el número de armas decomisadas en México en la escena de un crimen y que tuvieron como origen una venta en Estados Unidos.
Según la agencia, en 2006 fueron rastreadas a Estados Unidos dos mil 100 de estas armas, en 2007, tres mil 300, y en 2008, siete mil 700.
“Y este número es tan solo una pequeña fracción de las armas que fluyen rumbo a México, ya que la mayorÃa no son recuperadas” , en una situación que ATF ha descrito como “Un rÃo de acero” que fluye rumbo a México.
Entre diciembre del 2006 a marzo del 2009, las autoridades mexicanas han decomisado 35 mil 25 armas, incluyendo 19 mil 231 largas, la mayorÃa rifles de asalto y cuatro millones 709 mil 337 municiones, según el estudio del Centro Brady.
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