Violencia Patrimonial

9 de marzo, 2010

Por Carmen Alicia Castelo Rubio

Hoy es el día internacional de la Mujer y como todos los años se le llena de adulaciones, flores, felicitaciones faltando poco para que le prendan veladoras.

Tales celebraciones no dejan de ser meros rituales, oportuna liturgia, simples protocolos que, por un momento, tratan de ocultar, de atenuar, de olvidar las condiciones de desigualdad en las que hace su vida cotidiana la mujer.

Y es que la mujer ha aceptado vivir en un mundo limitado existencialmente por comodidad, por un mal entendido concepto del amor, por mero sentimentalismo y por adicción a la adrenalina.

La mujer coleccionadora de pensamientos limitantes construye un mundo confinado al aceptar para sí pensamientos coartadores de su humanidad, de su condición de dadora y reproductora de vida que, al final, terminan ahogando su natural libertad espiritual conduciéndola a vivir la experiencia de la vida en cuerpo de mujer conforme al diseño made in el padre, el hermano, esposo, el amante, el gobierno, la publicidad, conciencia social, la filosofía empresarial, el modelo del éxito, etc. en fin el script de un tercero real o figurado a cuyas directivas se somete buscando el amor, la armonía, la felicidad el éxito para darse cuenta al término de su existencia que vivió su vida sin ella o que su vida fue organizada, dirigida y vivida al gusto de otros sin la participación de ella.

De todas estas experiencias una de las mas grave sobre todo para las mujeres mas maduras, viudas o divorciadas, es la violencia patrimonial que se hace mas clara en los casos de divorcio o de sucesiones testamentarias donde los hombres del cuento, cuando de dinero y propiedades se trata ponen a las mujeres al margen de cualquier asunto, les ocultan bienes muebles o inmuebles adquiridos dentro de la época del matrimonio, contratan abogados, ya que son los hombres de la familia los que tienen el dinero para pagarles y, bajo la filosofía del que paga manda, son ellos los que les dan instrucciones a los juristas para despojar legaloidemente a la mujer de lo que en derecho les corresponde y, quien sin dinero ni conexiones se queda sin defensa.

A esto se suma la participación de todo el clan familiar cuando de proteger al pobre hermanito divorciado se trata, familiares que formados como falange romana y en posición karate atacan a la cuñada divorciada usando un concepto totalmente distorsionado de la “dignidad” para que se abstenga de reclamar, al hermanito abusivo, los bienes que le corresponden de la sociedad conyugal que mientras duro fue una verdadera tortura y para no bajar de tono termina como suplicio digno de Dante.

En otras palabras, las familias, en nombre de la solidaridad familiar le dicen a la nuera que, para no volverse loca se sustrajo del control del hermanito drogadicto, borracho, mujeriego y abusivo que tenga dignidad, esto es, si el hermanito las golpeo, les puso los cuernos, no las respeto fue porque ellas se lo merecían por malas y como malas del cuento, aparte….¡háganme ustedes el re…chiflado favor!… por dignidad, deberán de dejar los bienes que les corresponden de la sociedad conyugal al hermanito para que le ponga el nido a la siguiente ingenua que curara por un rato sus dolientes heridas. ¡Sniff, Sniff!.

Eso pasa aquí y ahora, hasta en el mero día internacional de la mujer.

En el caso de las sucesiones las cuestiones son peores en contra de las mujeres.

Hermanos y cuñados machos generalmente se apropian de los bienes que conforman las masas hereditarias y se inventan todos los trucos habidos y por haber manejando argumentos legaloides, sentimentales, divinos, naturales, emocionales y todo un abanico de culpabilidades para convencer a las mujeres de que debido a las culpabilidades que ya les echaron encima como confetti en plena celebración del 16 de septiembre no merecen nada de los autores de la sucesión, ni ellas, ni sus hijos, ni los perros, gatos y pericos con las que viven.

Lo anterior en virtud de que quienes se han auto adjudicado el título de “santos” son los únicos a los que deberá premiárseles por su buen corazón.

Violencia patrimonial que también se extiende a la negativa en la provisión de alimentos en caso de separación de los cónyuges, convirtiéndose la condena a no proveerles de recursos para la sobrevivencia de los hijos en un “castigo” por su malísima conducta consistente en no aguantar los abusos de los cónyuges.

Así esta, Estimadas lectoras, la realidad detrás de los telones de oropel de la celebración del día de la mujer, no quedándome mas que felicitar a todas las mujeres en este día para que sigan perdiendo el miedo a gozar su propia integridad, su propia identidad, su felicidad de ser ellas mismas mas allá de los chantajes y panchos de quienes manipulando sus sentimientos pretenden apoderarse del patrimonio que generaron con su trabajo y que la ley les otorga. Mujeres es tiempo que rompan la red de definiciones limitantes en las que por siglos las han tenido aprisionados y aprendan a vivir una vida mas plena, mas madura y mas sabias con sus parejas!.

¡Muchas Felicidades!.





 

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