Más Nada

19 de abril, 2010

Por: René Ibáñez Salcedo

Instrucciones para alquilar una esperanza

En tiempos actuales, es fácil recurrir al amparo de la impostura, ejercer crítica desde la comodidad de una parálisis paradigmática, volverse cronistas de la fatalidad en la que se participa. El hecho es que desde la inequidad los mejores “defensores” de la vida institucional llenan el vaso donde generaciones completas se ahogan aspirando una vida con oportunidades.
La pedante idea de saber que se puede estar mejor abruma por el hecho de que quienes gobiernan no son capaces de ofrecer alternativas que promuevan cambios profundos que permitan avanzar hacia una prosperidad ya ni siquiera de primer mundo, si no aquella que permita solventar las necesidades básicas de la población en los rubros de alimentación, educación, fuentes de empleo y seguridad.
Conociendo a plenitud las circunstancias de nuestra nación, legisladores y gobernadores en las distintas entidades no han podido resolver, ofrecer y mucho menos acercarnos a la certidumbre de que creceremos al ritmo de otras regiones o países que con menos recursos han sabido tener un crecimiento sostenido en sus economías, vaya, una mejor calidad de vida de sus ciudadanos.
Desconocemos del todo, un funcionario público que goce de la simpatía de algún sector de la población, no sabemos una historia donde se premie la eficacia de un gobierno o institución pública, no encontramos aún un líder de opinión en el cual podamos entregarle la confianza. Así, nuestros triunfos se remiten a las glorias pendejas de un partido de futbol, a la celebración de contar con otro día mas de empleo sabiendo que no somos tan eficaces en la función pública, a seguir celebrando a los héroes de antaño en cualquiera de los rubros porque en la actualidad no hay a quien festejarle un logro para el colectivo.
Construir una mejor nación será posible cuando encontremos individuos con capacidades ejecutivas eficientes, con funcionarios públicos que ofrezcan soluciones a temas sensibles en la sociedad, con personas que desde la sociedad promuevan confrontaciones inteligentes y vigilantes con sus gobiernos. Con intelectuales que promuevan participaciones no solo de críticas si no con análisis, propuestas e investigaciones valiosas y documentadas a las diferentes micro sociedades que ejecutan decisiones.
El fortalecimiento de un gobierno debe de darse de abajo hacia arriba, de la población a sus instituciones. Ser eficientes y oportunos en toda administración bajo la lógica de eficientar recursos para los objetivos primordiales. Firmar convenios y alianzas que engranen alternativas intelectualmente menos cobardes. El reto mayor y más drástico está en la mentalidad de cada uno de nosotros como mexicanos.





 

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