La Comida del Futuro que Salvará a la Humanidad de la Hambruna

* Son diversos aspectos en que los científicos trabajan para asegurar la comida del futuro entre ellos los insectos, el almidón de árboles, alimentos de azúcar en 3D, entre otros.

RT.- Almidón de árboles. Bioingenieros de EE.UU. desarrollaron una tecnología especial de producción de almidón comestible a partir de la pulpa de la madera. Estos científicos aseguran que de 200 kilogramos de este producto se pueden obtener hasta 20 kilogramos de almidón. La cantidad resultante podrá proporcionar al cuerpo humano los carbohidratos necesarios para 80 días. Se estima que para 2050 el desarrollo de esta tecnología permitirá proporcionar alimentos baratos al 30% de la población del planeta.

Pizza en 3D de la NASA. La NASA está financiando el diseño de una impresora 3D destinada a fabricar comida. Ya está experimentando con las pizzas. Los ingredientes en forma de polvo se meten en los cartuchos, luego se mezclan, se calientan y se imprimen, capa a capa. El dispositivo tiene como objetivo variar la dieta de los astronautas cuando están en el espacio.

Carne cultivada en laboratorio. En agosto de este año el doctor Marc Post, de la Universidad de Maastricht (Países Bajos), presentó al mundo una hamburguesa in vitro, creada a partir de células madre de vaca después de tres años de investigación. La producción ha costado 320.000 dólares. Los científicos adelantan que podrán conseguir entre 10 y 50 toneladas de carne a partir de unas cuantas células madre. Sin embargo, por el momento la carne resulta algo seca: todavía no saben cómo crear vasos sanguíneos y grasa.

Carne impresa en 3D. La empresa estadounidense Modern Meadow presentó una carne fabricada en una impresora 3D, capa a capa, a partir de células extraídas del animal en una biopsia. Insiste en que el producto podrá ser también un remedio contra la ateroesclerosis, ya que no contendrá grasas.

Alimentos en embalajes comestibles. Especialistas de la Universidad de Harvard (EE.UU.) crearon WikiCell Machine, un aparato que produce entre 50 y 100 embalajes comestibles por hora empleando partículas minúsculas de chocolate, nueces o cereales, calcio y quitosano (una sustancia extraída de las algas). Aparte de ser comestible, el embalaje protege de la humedad al alimento que está en su interior.

Soylent, la bebida que sustituye a la comida. El estadounidense Rob Rhinehart, de 24 años, presentó en mayo una bebida universal. Es un polvo blanco que se echa al agua. Está compuesto por los elementos más importantes para la vida, como hidratos de carbono, grasas, proteínas, aminoácidos y una gran variedad de vitaminas. Todos estos ingredientes aseguran un funcionamiento óptimo del organismo, opina su autor.

Huevos vegetales. La empresa estadounidense Hampton Creek Foods ha conseguido producir huevos y mayonesa a partir de una mezcla de colza, lecitina y resinas naturales. Según los autores, estos productos son más saludables que sus análogos naturales, ya que carecen de gluten y colesterol.

Insectos. La carne de los insectos tiene más proteínas y es mucho más barata que la carne creada en laboratorios. Hay restaurantes en Europa y EE.UU. especializados en menús de platos creados principalmente con insectos comestibles. La empresa estadounidense Exo produce dulces energéticos a partir de gríllidos mezclados con almendras y cocos. La compañía británica Ento ofrece prototipos de comida del futuro, entre ellos hamburguesas de escarabajos.

Alimentos de azúcar en 3D. La empresa estadounidense CandyFab está imprimiendo en 3D con azúcar y promete crear más alimentos.

Arroz genéticamente modificado. Especialistas suecos inventaron el arroz dorado, una variedad de arroz producida a través de ingeniería genética extremadamente rica en beta-caroteno (vitamina A). La vitamina A sirve para prevenir la morbilidad, la mortalidad y la ceguera nocturna. Una de las compañías que lo está impulsando es Monsanto. Sin embargo, el producto tiene también a sus opositores que opinan que se trata de una amenaza contra la agricultura tradicional y que no se puede garantizar que no tenga efectos secundarios adversos.