Maltrato Animal: Pollos Pintados lo “Nice” en El Pitillal

* En el centro de El Pitillal, al por mayor venta de pollitos pintados en cajas de cartón. * En Mojoneras, venta de animales en malas condiciones, reglamentos y ecología sin hacer nada.

Por Mauricio Lira Camacho
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A nadie importa, venta indiscriminada de animales maltratados.

Reglamentos y Ecología Municipal, sin hacer nada, prometen operativos, pero el problema por lo menos tiene lo que lleva Movimiento Ciudadano en el gobierno de Puerto Vallarta.

Todo mundo sabe que en el centro de la delegación del Pitillal, existen vendedores que en cajas de cartón tienen cientos de pollitos pintados de diversos colores, lo cual, dicen, es la máxima atracción de mascotas para los niños, pero este es un mal generalizado para las aves que sufren y mueren sin compasión.

Mientras que en el polémico tianguis de la agencia municipal en Mojoneras, es total la venta de animales maltratados que permanecen todo un día de exposición sin los mínimos cuidados.

En ambos casos el titular de Reglamentos, Salvador Cuauhtémoc Villalobos y de Ecología, Luis

Fernando González Guevara, no han implementado siquiera un operativo de inspección.

La veta de animales está al por mayor sin que nadie haga algo, los animales pintados son vendidos y los que están en malas condiciones, son ofertados a las personas para tenerlas de mascota.

Se habla de perros, gatos, chivos, cerdos, entre otros, que son encerrados y expuestos a la vista de todos en la agencia municipal antes citada.

Luis Fernando González Guevara director de ecología, dijo en entrevista a este medio, que tomaría cartas en el asunto, cuando el asunto ha sido ventilado, durante los 6 meses que lleva la administración que preside Ramón Guerrero.

Al igual de lo que ocurre en otras partes del país, donde se han hecho las denuncias correspondientes en Puerto Vallarta existe el problema de la venta ilegal de pollos pintados de diversos colores.

Por ejemplo, en las calles céntricas de El Pitillal, hay en cajas de cartón pollitos de colores como fiusha, rosa estrambótico, morados, verdes y naranjas.

La venta de pollos multicolores es la moda en el comercio informal de varios pueblos en México, es la oferta a estos animales como juguetes desechables.

Hay personas en el Pitillal, que sin el miedo a ser infraccionadas se encuentran con cajas de cartón, jaulas y en las manos, donde hay hasta como máximo 50 pollos de todos los colores, los cuales apenas tienen espacio para moverse.

Junto a los discos “piratas” de las negociaciones, se venden muy bien porque es difícil no darse cuenta de sus llamativas tonalidades que se logran bañando a los animales con colorante vegetal.

Los padres y madres de familia, regocijan a sus hijos con los animalitos pintados de diversos colores.

A estos animales los mantienen vivos, dándoles de comer pedazos de cualquier fritura.

La venta callejera no está regulada, tampoco se sabe de la salud de estos animales ni cuantos logran decolorarse y alcanzar la vida adulta, pero venderlos como si fueran un objeto puede considerarse como un acto más de crueldad.

Defensores de la vida animal consideran que los animales pintados son una práctica que conlleva riesgos para los propios niños, pues no en todos los casos se sabe a ciencia cierta qué es lo que usan para aplicar las tonalidades.

En Internet circulan todo tipo de guías, para volver un pollo al color de preferencia, por ejemplo, se dicen que el proceso es sencillo, pero puede resultar tóxico para el ser humano.

Se necesita anilina y el colorante vegetal de su preferencia, una cubeta y pollos recién nacidos.

Para el procedimiento, se explica que es necesario “calentar la anilina a 40 grados centígrados y mezclarla con el colorante, mojar a los animales con un poco de agua tibia y luego sumergirlos rápidamente y por unos segundos en la mezcla de color, tras lo cual es necesario dejar que sequen al sol”.

Existe también un video donde se muestra el procedimiento para que estos animales adquieran color, las imágenes captan una manipulación violenta y con guantes pues se advierte que el colorante es tóxico para el humano.

El hombre deposita un poco de la tinta en una cubeta y luego deja caer una reja de pollos, los amasa una y otra vez mientras continúa mojándolos con el colorante.

Tras unos minutos, los animales son puestos en otra reja donde pían tratando de salir.